Banco en Brasil despide a más de mil empleados por permanecer con los ordenadores inactivos durante demasiado tiempo

El despido de más de 1,000 empleados de Itaú en São Paulo por «inactividad» —hasta cuatro horas sin movimiento de ratón o teclado— expone un dilema creciente en la gestión híbrida. El banco, buscando optimizar recursos y elevar la productividad, aplicó un software de control remoto que registró periodos de inactividad en equipos de teletrabajo y justificó los despidos sin un aviso individual previo. Sin embargo, medir la eficacia exclusivamente por la frecuencia de clics ignora tareas cognitivas críticas: revisión de documentos físicos, llamadas telefónicas, lecturas analíticas y pausas necesarias para la concentración.

Reacciones y tensiones

El sindicato y la federación laboral califican el criterio de «simplista» y «abusivo», y estudian acciones legales para demandar la readmisión y regular indicadores de desempeño claros. El Ministerio de Trabajo brasileño vigilará posibles vulneraciones de derechos. Mientras tanto, testimonios recogidos por Folha de S.Paulo señalan que empleados asignados a tareas de análisis documental fuera del ordenador quedaron fuera de toda medición de actividad.

Implicaciones para la cultura organizacional

Este caso revela el riesgo de una cultura de desconfianza alimentada por la vigilancia excesiva. Un estudio de la Fundación Getulio Vargas documenta un alza del 45 % en herramientas de control digital en banca desde la pandemia, advirtiendo que la presión permanente puede derivar en agotamiento, rotación de personal y pérdida de compromiso. En un contexto de transformación digital, la ecuación no puede reducirse a datos cuantitativos. La calidad del trabajo, la innovación empresarial y el bienestar deben ponderarse con métricas cualitativas y feedback continuo.

Hacia un modelo híbrido equilibrado

Las tendencias globales —señaladas por Deloitte— recomiendan combinar indicadores de resultados con encuestas de satisfacción y revisiones de proceso. El liderazgo ágil requiere flexibilidad para ajustar la estrategia tecnológica y definir, junto a los equipos, las fases de entrega y los hitos de desempeño. Solo así se construye una cultura organizacional sólida, que fomente habilidades del futuro como la autonomía, la comunicación empática y la colaboración estratégica.

¿Qué modelo de evaluación puede garantizar resultados, confianza y salud mental en un entorno de teletrabajo cada vez más digital?

Fuentes:

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