La inteligencia artificial de Perplexity podría reemplazar asistentes y reclutadores en seis meses: ¿estamos listos para ese cambio?

La inteligencia artificial de Perplexity podría reemplazar asistentes y reclutadores en seis meses: ¿estamos listos para ese cambio?

La advertencia no vino de un informe académico ni de un escenario futurista. La dio Aravind Srinivas, CEO de Perplexity, en una entrevista reciente: en seis meses, los asistentes ejecutivos y los reclutadores podrían ser reemplazados por inteligencia artificial autónoma. No asistida. No colaborativa. Autónoma. Es decir, capaz de ejecutar tareas completas sin intervención humana, con solo una instrucción.

Este tipo de anuncio marca un punto de inflexión para la transformación digital en empresas de todo tamaño. La innovación empresarial ya no se mide en mejoras incrementales, sino en la capacidad de rediseñar funciones enteras. Y rápido.

La nueva lógica del trabajo: instrucciones en lugar de ocupaciones

La propuesta de Perplexity es clara: transformar el navegador web en una plataforma operativa que ejecute procesos en segundo plano. Un agente de IA, como su prototipo Comet, podría identificar candidatos en LinkedIn, registrar sus datos, redactar correos personalizados y gestionarlos sin supervisión constante. Lo mismo con tareas administrativas: programación de reuniones, respuestas de correo, manejo de agendas y generación de resúmenes.

Esto ya no es solo automatización. Es desplazamiento funcional. Y con él, un giro en la cultura organizacional: ya no se evalúa la eficiencia de una persona en tareas específicas, sino su capacidad para delegar correctamente en una IA.

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Liderazgo ágil y estrategia tecnológica en un contexto de reemplazo

Frente a este cambio, el liderazgo ágil no puede limitarse a fomentar habilidades del futuro sin reconfigurar los modelos de desarrollo interno. Muchos de los puestos que históricamente funcionaban como escuela de liderazgo —soporte, coordinación, asistencia— corren el riesgo de desaparecer sin que existan rutas alternativas claras.

La pregunta clave no es solo quién se adapta, sino cómo se protege el flujo de formación de criterio en las organizaciones. Si el trabajo operativo desaparece, ¿dónde se entrenan las decisiones? Si los procesos se automatizan, ¿dónde se ejercita el juicio?

Una inteligencia artificial que reemplaza tareas también redefine trayectorias. ¿Nuestra estrategia digital lo está tomando en cuenta?

Fuente: Gizmodo (20/07/25)

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